jueves, 22 de agosto de 2013

Agosto avanza en mi patio




Las dos diminutas mariposas revolotean entre las florecillas de la menta, el toronjil y la hierbabuena.

Insignificantes insectos que pasan desapercibidos entre la vegetación.

Sus siluetas juguetonas, perfilan líneas sombreadas y quebrantan la blancura monótona de las paredes encaladas del patio, que destellan el sol del mediodía, dañando las pupilas con tan intensa luz.

Lavanda, romero e incienso, aromatizan la jornada calurosa de este mes: Agosto.

La calabaza invade, con sus enormes hojas, palmo a palmo, cualquier resquicio de tierra libre en el arríate, salpicando de flores amarillas su trayectoria vegetal.

El viento caliente las distrae, las impulsa, variando su trayectoria. Pero las inquietas mariposas no se dejan engañar por el terral, poniendo rumbo al rincón de las plantas aromáticas. En el aire una sobre otra, jugueteando contra corriente, zigzagueantes piruetas, coqueteando con las flores, más pequeñas y frágiles que ellas.

Los vencejos se marcharon a finales de julio. Los jóvenes gorriones pían a sus anchas, sobre antenas y tejados cercanos.

La morera no deja de crecer. El limonero se abre paso, como puede, bajo su sombra. Las parras comienzan a otoñar en pleno verano, quemando ocres los filos de sus hojas verdes.
 
Agosto avanza en mi patio

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