domingo, 20 de mayo de 2012

Insomnio, viento y moscas...

Estepona, en el campo, son las cinco de la madrugada... la lluvia y un viento insoportable en las primeras horas de este Domingo de Mayo no me dejan dormir...
Me levanto, "el tiempo está loco" esta primavera parece más bien otoño... ¡Coño!
Aún así, las primeras moscas ya están "dando por saco" en el salón. Los demás duermen, es buena hora para la creatividad... una poesía quizás?...


miércoles, 16 de mayo de 2012

Excursión a Roma I

 Diario de un crucero



Son las 7:15 y estoy dando vueltas con mi familia por el puerto de una ciudad italiana, cuyo nombre es impronunciable: "Civitavecchia", creo que se escribe así.

Aunque me encuentro en un puerto italiano y al pie de las montañas,  no soy Marco, ni estoy buscando a mi madre. Me llamo Angel y busco el autobús que contraté, por internet, desde mi casa. Acabo de bajar del “Adventure of the Sea”, una mole flotante con 14 plantas, ascensores, teatro, pista de patinaje sobre hielo, piscinas, jacuzzi… una pasada.

Los autocares de las excursiones que organiza el crucero están delante del barco, los otros autobuses están retirados, la diferencia en el precio es sustancial, algún inconveniente debía de tener. Al fin localizamos al nuestro.

Rumbo a la Ciudad Eterna, al corazón de una de las civilizaciones más antiguas, la ciudad que posee la concentración mayor de bienes históricos y arquitectónicos del mundo.
Yo busco sacar fotos originales, de rincones, faroles, letreros... y apunto en el sentido contrario que los demás...

Y más en esta ciudad que mires para donde mires, hay una ruinas, una iglesia, piedras, un romano...
Pero quién es el que se viene de Roma sin una foto del Coliseo o del Arco de Trajano. Más difícil todavía, quién es capaz de hacer una foto sin que se te cruce un grupo de turistas, un señor con una gorra roja o una señorita con una vicera, o unos japoneses con un "camarón de fotos" que te hace sentir ridículo.




Los otros rincones que nadie o poca gente fotografía, son edificios, esquinas, iglesias sin importancia...



A quién se le ocurre, intentar ver Roma en unas horas. La guía nos alquila unos auriculares inhalámbricos conectados a una radio, que llevamos todos, como borreguitos colgada del cuello. Tras las primeras explicaciones, ya nadie escucha la voz monótona de la guía, y los cables se relían con la correa de la cámara cada vez que quiero hacer una foto.



Voy fotografiando algunos detalles, cuando de repente me fijo en un romano que contempla el espectáculo desde lo más alto del arco, en que estaría pensando: "esto ya no es lo que era... cuánta gente, autobuses, banderitas, negros y moros vendiendo souvenir..."
Y junto al romano una inscripción "IGNORANTUM GUIRIS"

Y el último grito... hazte foto con un romano, como hacerse fotos con un torero cuando vienen a España.
Aunque los trajes de los romanos de la Semana Santa malagueña son más esplendorosos.

Seguiré...

martes, 15 de mayo de 2012

Excursión a Roma II

Antes de abandonar la zona del Coliseo, bajo la sombra del arco, nos comemos unos bollitos, que mi mujer preparó a las 6:45 de la mañana en el "buffet" del barco y los echó en su bolso, con la consiguiente protesta de las niñas:
-Mami, por favor...
Y mi sonrojo: -Nena...ya.
A lo que ella contestó: -Digo, pues no están ahí para cogerlos, pues ya está... Roma es muy cara...


Tomamos el autobús camino del Vaticano, y dejamos al señor de la gorra roja, a la señorita de la vicera blanca, a los japoneses, a otras excursiones y al calvo que me ha estropeado esta última foto....¡Ah se me olvidaba! y al romano vestido de romano.



Desde el autobús vemos muchas ruinas, estatuas, fachadas, columnas... en las que nos gustaría pararnos, pero en estas excursiones... "el tiempo es oro, o sea escaso". Así, que nos tenemos que girar en el asiento y buscar el enfoque adecuado para fotografiar sin sacar el maldito reflejo del cristal.
Como medida especial, la guía le pide doble vuelta a la rotonda, al conductor, para recrearnos en los monumentos romanos.



Llegamos al Vaticano. En la Piazza San Pietro nos ponemos en una larga cola de cientos de personas, menos mal que va rapidito. Aprovechamos la espera para sacar fotos de la plaza y de la fachada de la basílica.



La plaza es una gran explanada trapezoidal, repleta de columnas en sus laterales rematadas en una balaustrada desde las que nos vigilan ciento cuarenta figuras de santos.




En el centro se erige un obelisco de 25 metros y que pesa 327 toneladas, un bloque pétreo que trajeron desde Egipto.

En la cúspide hay una esfera de bronce, que una leyenda medieval dice que contenía los restos de Julio César, y que fue reemplazado por una reliquia de la cruz de Cristo. Los romanos son muy suyos. Pasamos dos controles, antes de entrar en la maravillosa Basílica de San Pedro, uno de metales y otro de ropa (No se puede entrar con los hombros al descubierto, ni con faldas o pantalones excesivamente cortos).
La guía sigue hablando, pero yo hace más de media hora que me quité los auriculares harto de que se reliaran con la correa de la cámara de fotos...
A Benedicto... no lo he victo, y del papa móvil, ni rastro.
De repente, a mi derecha, una escalinata desemboca en una puerta y en la puerta un guardia vaticano, con ese traje tan bonito... Cuando voy a sacar la  foto se acerca al guardia un tío con jersey celeste... así que espero a que se quite para hacer la foto, de nuevo... pero no se quita, y la gente de la cola se desespera.



-Celestinni te puedes apartar un poquito, hijo. ¡Qué venimos desde Málaga! Tu no tienes otra hora pa venir... Maldinni italianni...

La Basílica cuenta con el mayor espacio interior de una iglesia cristiana en el mundo, presenta 193 m de longitud, 44,5 m de altura, y abarca una superficie de 2,3 hectáreas. La altura que le confiere su cúpula hace que sea una característica dominante en el horizonte de Roma. Es considerada como uno de los lugares más sagrados del catolicismo. Se tardó en construir unos ciento veinte años y nosotros tenemos una hora escasa para visitarla.



Precioso todo lo que nos dio tiempo a ver...

Próxima parada: Fontana di Trevi

lunes, 14 de mayo de 2012

Excursión a Roma III

Ya vamos en el bus hacia la Fontana de Trevi... hemos visto media Roma en medio día. Nos bajamos del autobús y apenas llevamos caminando un par de minutos, comienza a llover, al principio unas gotas, pero la cosa va a más. No ha llovido tanto en Roma desde los tiempos del César. En España cuando llueve salen los caracoles, en Roma aparecen moritos y negritos vendiendo paraguas. No hay nada de racista en mi comentario, todo lo contrario, gracias a ellos no acabamos empapados.

¡Qué bonita! La fuente está entre tres calles. Cuentan que con la supuesta ayuda de una virgen, los técnicos romanos localizaron una fuente de agua pura a sólo 22 km de la ciudad (escena representada en la actual fachada de la fuente).

La costumbre romana de construir una bella fuente al final de los acueductos que traían agua a la ciudad.
Hay costumbre de lanzar una moneda para volver algún día, dos monedas para iniciar un romance y tres para boda o divorcio. Hay que tirarlas de espaldas con la mano derecha cruzando por el hombro izquierdo... Demasiado que llegó la mía al agua, tanta gente, con los cables de los malditos auriculares relíaos con la cámara de fotos y comiéndo un helado.



Abandonamos la fuente y escampó, como si misteriosamente hubiese una nube descargando en la Fuente.
Tomamos Vía de Pastini, hacia el Panteón de Agripa, dedicado a todos los dioses. Pasamos por unas calles estrechas, repleta de artesanos, dibujantes...la bohemia de Roma.



Y sigue habiendo mucha gente o será que todo los excursionistas hacemos la misma ruta a la misma hora, o será verdad que todos los caminos conducen a Roma, y hoy todo el mundo ha decidido venir. Parece un Jueves santo en Málaga.



Para finalizar la Piazza Navona, amplia y luminosa, y la fuente de los cuatro ríos que la guía se empeña en explicar a través de los auriculares...



Estampas idílicas de restaurantes con mantel de cuadros, parejas paseando en bicicleta, balcones floridos...




En el otro medio día hemos visto otra mitad de Roma... Acaba la excursión y todo ha sido tan rápido, que ya no recuerdo si fue esta mañana cuando estuve puteando a uno en el Vaticano para que se apartara del guardia y le pudiese hacer una foto.

Fin

Por cierto, de regreso al barco, medio adormilado, me ha parecido ver a Fernando Alonso en su Ferrari?